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cría de caracoles en primavera

LA HELICICULTURA EN PRIMAVERA

La helicicultura es una actividad verdaderamente apasionante, pero aún es más ilusionante en primavera. Se trata de la época del año en la que el caracol vuelve a la actividad tras un gran periodo de letargo, el invierno.

En cuanto se dan condiciones favorables, los caracoles que no llegaron a estar «terminados» en la campaña anterior, despiertan y se m ponen en marcha. Es una actividad frenética y mucho más visible en el caracol del año anterior que en el alevín introducido en el inicio de la primavera.

En la cría de caracoles, como en cualquier otra ganadería, no podemos pasar por alto las peculiaridades del animal que criamos. Es necesario conocer sus características biológicas y tenerlas en cuenta a la hora de plantearnos un modelo helicícola profesional y coherente.

LAS IMÁGENES DE LA HELICICULTURA EN PRIMAVERA

helicicultura en primavera

En esta época, nuestros parques helicícolas nos van a brindar las fotos más bonitas del año. Nuestras granjas de caracoles son un estallido de color y de vida. Y eso queda de manifiesto en cuanto se pone un pie en ellas.

La vegetación, al igual que el caracol, se encuentra en un momento de máxima velocidad crecimiento. De hecho, el crecimiento de las plantas del criadero de caracoles es una de las señales de la naturaleza que no podemos pasar por alto en la helicicultura.

Si observamos con respeto la naturaleza, seremos capaces de «sincronizar» nuestro trabajo y tiempos de ejecución con ella. De esta forma tendremos de nuestro lado a la mejor aliada de la helicicultura.

Pero no podemos dejarnos llevar por la belleza de las imágenes que nos dejan nuestro criadero de caracoles y la primavera.

En este sentido, tenemos que estar alerta. Hay que tener en cuenta una serie de puntos que pueden marcar la diferencia entre el éxito de la granja o el fracaso.

Así pues, vamos a estructurar y detallar los peligros y bondades reales de la helicicultura en primavera.

CUIDADO CON LA REPRODUCCIÓN

Como ya hemos descrito, la primavera supone un incremento brutal de la actividad de nuestra granja de caracoles. Este hecho no tiene porqué ser bueno. Es más, depende del tipo de caracol que tengamos en los parques helicícolas, puede ser un verdadero problema.

Cría de caracoles en primavera

Básicamente, el caracol que tenemos en los recintos de engorde del año anterior crecerá de forma vertiginosa. Si estamos al tanto y lo recogemos a tiempo podremos controlar la situación. Pero si no lo hacemos así y comienza a reproducir en el criadero de caracoles estaremos ante el principio de un gran problema. Seguramente este problema no dé la cara hasta uno o dos meses después pero, básicamente, habremos puesto la semilla para generar un descontrol de la densidad y problemas sanitarios: muertes por parásitos y bacterias.

No debemos pasar por alto que, hacia el final de la primavera ya podemos contar con temperaturas altas. Éstas son un gran enemigo de la helicicultura, sobre todo si las combinamos con otros factores de riesgo como la reproducción, la humedad, las densidades altas o la materia orgánica.

Para tener más claros estos conceptos sería importante visitar los diferentes apartados de nuestro modelo de cría así como plantearse seriamente asistir a algunos de los cursos de helicicultura que tenemos a lo largo del año.

LO MEJOR DE LA CRÍA DE CARACOLES EN PRIMAVERA

Pero no hay que asustarse, si hacemos las cosas bien, esta será la época en la que sentemos las bases de una gran campaña.

Tendremos que tener el caracol del año anterior bien controlado y recogerlo no más tarde del inicio de junio. Esa zona se limpia y se desinfecta quedando lista para la campaña siguiente.

De marzo a finales de mayo, el caracol alevín introducido en el inicio de la campaña, pasa de estar entre al vegetación y ser «invisible» a estar por todas partes.

helicicultura en primavera

Empieza a sentirse atraído por el pienso y, poco a poco, pasa de la vegetación a los refugios para caracoles. Empezaremos a tener que poner comida a diario y, literalmente, le veremos crecer.

Así pues, estamos ante uno de los momentos más fascinantes, delicados y complejos de la temporada de cría de caracoles. De cómo lo gestionemos dependerá el resto de la campaña.

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