La necesidad de una helicicultura profesional y coherente cada vez es más urgente. Parece que empezamos en la cría de caracoles ayer mismo pero ya tenemos más de una década y media de experiencia en la helicicultura. Dieciséis años no son nada y, a la vez, dan para mucho. En estos años hemos vivido buenas y malas experiencia tanto en nuestras propias carnes como en carnes ajenas. Ha dado tiempo para ver, con cierta impotencia, el surgir de oportunistas que se aprovecharon de la ilusión y las ganas que quienes querían dar sus primeros pasos en la cría de caracoles. Y sí, también podemos hablar en primera y en tercera persona de ello.

En definitiva, después de toda la experiencia acumulada con el tiempo en nuestra granja, el contacto con otras granjas ajenas y algo de conocimiento adquirido sobre la materia, parece que uno se siente con la autoridad suficiente como para poder tratar «según qué temas».

Hemos querido inaugurar esta sección de nuestro blog con un artículo comprometido y, a la vez, que nos ayude a dejar bien clara nuestra visión de la helicicultura. Hablaremos a grandes rasgos del modelo helicícola Helix Zamarro y de la importancia de trabajar con profesionalidad y coherencia. Empieza uno a estar cansado de ver cómo en nuestro gremio se venden «motos» que, no es que funcionen mal, es que ni siquiera tienen ruedas. Y estarán de acuerdo con nosotros en que «una moto» sin ruedas no es muy coherente ni profesional que digamos. Pero no se preocupen que lo intentaremos explicar mejor.

LA COHERENCIA EN EL MODELO HELICÍCOLA.

En primer lugar, un modelo de producción animal coherente debe serlo también con el animal que se pretende producir. Esto parece una obviedad pero muchos de los casos de fracaso que «nos llegan» tienen que ver con este punto. Y es que ni la granja ni el granjero estaban teniendo en cuenta las necesidades del caracol. Generalmente este problema parte del desconocimiento del caracol en unos casos y de la falta de respeto por sus peculiaridades en otros.

¿Caracol todo el año?

En definitiva, por la falta de coherencia, podemos encontrarnos con proyectos que pretenden producir caracol todo el año. Se pasan por alto el hecho de que el caracol es un animal con actividad estacional. Es decir, hay épocas del año en las que su actividad es frenética y otras en las que es inexistente. Da igual los inventos que se pongan en marcha, el caracol en gran parte del otoño y todo el invierno no crecerá. Es curioso, pero esto que a algunos les cuesta tanto asumir, ya lo observó Marco Terencio Varrón (siglo I a.C) hace más de 20 siglos. Observando a los caracoles se dio cuenta y dejó escrito que el crecimiento de primavera es mucho mayor y más rápido que el de otoño.

¿Caracol bajo plásticos?

Por esta misma razón, la falta de coherencia, se han podido ver criaderos bajo plástico. Este planteamiento pasa por alto que, fisiológicamente hablando, con temperaturas y humedades altas el caracol literalmente «salta por los aires». Además, estas instalaciones son mucho más caras y delicadas que las que realmente se necesitan. Posiblemente ahí, en el beneficio económico para quienes las montaron, radique la razón del planteamiento.

¿Caracol hasta el infinito?

Y por esta misma razón, la falta de coherencia con el animal, nos encontramos granjas con excesos de población. Hemos encontrado dos razones entre quienes se manejan en este error. La primera es el anhelo por conseguir «super producciones» que, simplemente, el caracol no nos puede dar. La segunda, con mucha relación con la anterior, es que el caracol adulto se deja en el parque helícícola para que críe. Ambos son errores de bulto que parten del desconocimiento de los límites del animal. Además, el hecho de dejar que el caracol críe en los parques de engorde nos introduce en el problema de fondo, la falta de un modelo helicícola profesional.

LA PROFESIONALIDAD EN EL MODELO HELICÍCOLA

En segundo lugar, el modelo debe ser profesional. Es cierto que de caracoles no se sabe mucho, al menos no tanto como nos gustaría. Pero no es menos cierto que de los procesos de cebo y engorde en general, el conocimiento si que es amplio y, hasta cierto punto, aplicable.

En una helicicultura profesional y coherente, ¿tiene sentido dejar que el caracol reproduzca en nuestros parques?

Sabemos que la reproducción en cualquier proceso de cebo es altamente contraproducente. Si los individuos a engordar (en este caso caracoles) gastan su energía en la reproducción el cebo no será optimo. En cualquier otra especie los individuos a cebar se castran o se separan en lotes por sexos. Lo primero, de momento, no es posible en los caracoles y lo segundo ni es posible ahora ni lo será nunca, como todos sabemos. A todo esto hay que unir que el caracol, cuando empieza a reproducir, aumenta exponencialmente su mortandad. Literalmente se exprime dejándose la vida en esa tarea.

Así que no parece muy profesional la idea de dejar que el caracol se aparee y críe en los parques si lo que queremos es obtener caracol adulto para la venta.

¿Alguien se planteó el manejo sanitario del criadero?

Cualquier especie que observemos, excepto el caracol, goza de un consenso incuestionable a este respecto:

  • Se manejan lotes de cebo «estancos» con animales homogéneos en cuanto a su procedencia, edad y características genéticas se refiere. Y, por supuesto, «limpios» desde el punto de vista sanitario.
  • El concepto de vacío sanitario es incuestionable. Las instalaciones de engorde se preparan para recibir el lote de animales de cebo. Se limpian y se desinfectan después de cada lote para asegurar que no que pasará ningún problema sanitario (parásitos o enfermedades) del  lote anterior al actual.
  • A NADIE SE LE OCURRE dejar animales del lote anterior para que terminen el cebo con el lote siguiente.

Estos tres puntos son básicos en cualquier manejo profesional y responsable de un cebo. Pues bien, de forma sistemática se pasan por alto, se olvidan y se desprecian en la helicicultura. Pero, cómo traducimos esos puntos, incuestionables para el cebo de otras especies ganaderas, a la helicicultura:

  • Es importantísimo trabajar con lotes de caracol alevín de calidad. Si quieres que tu proceso de cebo sea efectivo, no utilices otro tipo de caracol que no sea éste. Adquiere este producto en una empresa que pueda darte totales garantías de lo que te está vendiendo y evita hacerlo tú.
  • Cada año, al final de la campaña, tu granja debe desinfectarse, roturarse y sembrarse de nuevo. Todo el mobiliario que hayas utilizado debe salir fuera del parque y limpiarse y desinfectarse para que vuelva a estar en condiciones para la campaña siguiente.
  • Hay que tener recintos separados para el caracol alevín (nuevo) y el caracol que no terminó de engordar el año anterior (viejo). De esta forma no se juntarán y los problemas de un lote no se trasladarán al otro.

EN CONCLUSIÓN:

Puedes ampliar esta información en nuestra web y redes sociales así como en nuestro Campus de Helicicultura  y cursos de formación.

A todo esto podríamos unir el hecho de que quien ceba terneros no les pone pienso para perros, que quien ceba pollos no utiliza comederos de terneros y que quien ceba cerdos no lo hace en las instalaciones preparadas para conejos. Vamos, que no tiene ningún sentido utilizar otros piensos cuando disponemos de un pienso específico para caracoles, ni materiales inapropiados para el animal que criamos, ni instalaciones que no nos ayudan a dar al caracol lo que necesita de la mejor forma posible.

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